El organismo internacional busca unificar el caos de requisitos que confunde a los pasajeros, aunque cada compañía mantiene sus propias condiciones. Esto es lo que cambia en la práctica para tu próximo viaje.
Si alguna vez intentaste abordar un avión con tu perro o tu gato, seguro pasaste por el mismo estrés: una aerolínea te pide un certificado específico, otra te exige medidas milimétricas para el bolso de transporte, y una tercera ni siquiera te permite hacer la reserva desde su página web.
Para intentar frenar este desconcierto, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) acaba de lanzar una guía global con directrices operativas para el traslado de animales en la cabina de pasajeros.
¿El motivo? Una encuesta global de salud y experiencia del pasajero realizada por el organismo reveló que el 41% de las personas sufre por la incertidumbre de no saber si su mascota será elegible para volar, y un 36% no entiende las políticas internas de las compañías aéreas.
Sin embargo, hay una letra chica fundamental que debes conocer antes de comprar el pasaje: estas normas son recomendaciones, no leyes obligatorias. Aquí te explicamos qué significa esto en la práctica para ti y para tu compañero de cuatro patas.
¿Qué cambia realmente para los viajeros?
El objetivo principal de la IATA es que la experiencia sea predecible. Aunque la aerolínea mantenga sus propias tarifas o restricciones de peso, el organismo internacional les pide estandarizar el proceso en cinco etapas críticas del viaje:
- La reserva (
PETC): IATA solicita que las aerolíneas permitan registrar a las mascotas de forma transparente en sus webs y apps, usando el código técnico internacionalPETC. También advierten que los buscadores de vuelos de terceros o agencias externas muchas veces no soportan este servicio, por lo que siempre deberás validar directamente con la aerolínea. Las reservas deberán hacerse estrictamente entre 48 y 72 horas antes del vuelo. - El bolso de transporte (Kennel): Se refuerza la exigencia de que el contenedor cumpla con la norma internacional
CR1de la IATA. Esto significa que tu mascota debe poder pararse, sentarse erguida, girar sobre sí misma y acostarse en una posición natural sin tocar los bordes. Si el personal de embarque nota que el animal está excesivamente apretado, estresado o que el bolso no cabe bajo el asiento delantero, se te negará el abordaje. - Controles de seguridad y filtros: Por normativas internacionales de seguridad aeroportuaria, en la mayoría de los aeropuertos del mundo se te exigirá sacar a tu mascota del bolso para pasar los arcos de detección de metales o escáners por separado. Al comprar el servicio, aceptas este procedimiento.
- Prohibición de sedantes sin receta: Las nuevas directrices desalientan por completo el uso de sedantes o tranquilizantes para los animales, a menos que estén estrictamente recetados por un veterinario y cuenten con un registro formal de administración. El personal de mostrador evaluará visualmente el estado de alerta del animal.
- Llegada y escalas: La aerolínea tiene la directriz de avisarte con anticipación si los aeropuertos de tu escala cuentan con zonas de alivio (baños para mascotas), ya que la infraestructura aeroportuaria no depende de ellos y varía drásticamente entre países.
La advertencia de ELAND: Investiga antes de comprar
Al tratarse de una guía de buenas prácticas y no de una obligación legal, el sistema no se unifica automáticamente en todo el mundo. Algunas aerolíneas implementarán estos flujos rápido para mejorar su servicio, mientras que otras mantendrán procesos más rígidos o manuales.
Nuestra recomendación en ELAND es clara: utiliza esta nueva información para exigir transparencia. Cuando planifiques tu viaje, comunícate directamente con la compañía aérea antes de emitir los tickets, confirma el espacio disponible debajo del asiento para el modelo específico de avión en el que vas a volar y nunca dejes el trámite de tu mascota para el último día.