Hoy es el Día del Turismo y quiero contarte algo real.

En 2019 empecé a cubrir a mi esposa en una agencia de viajes mientras ella estaba embarazada y necesitaba reposo. Esa agencia solo vendía boletos aéreos y traslados terrestres — nada más. Y ahí, atendiendo viajeros, entendí algo que todavía hoy me atraviesa: para muchos, ese viaje no era una vacación. Era dejar el país, dejar a la familia, empezar de cero en otro lugar por una crisis que no eligieron.

Me tocó ver, de cerca, cuánto pesa una maleta cuando adentro no solo hay ropa — hay una despedida, una esperanza, un «por favor que salga bien».

Desde ahí entendí algo simple: mi trabajo no es vender boletos, es lograr que esa carga pese un poco menos. Que el viaje, aunque ya sea duro por lo que significa, no sume una complicación más.

Eso no cambió.

Sigue siendo lo que hago cada vez que armo un itinerario impecable, sin complicaciones, y si algo se sale del plan, tener siempre una forma de resolverlo.

Hoy se suma algo más: la emoción de cada reencuentro familiar después de años, el «fue mucho más de lo que esperaba» cuando alguien vuelve, el ver a alguien vencer el miedo de viajar sola por primera vez. Esas historias son el combustible que me mueve cada día desde que me picó el bichito del turismo.

Si vos ya viajaste con nosotros, ese peso que llevabas — el que fuera — también nos importó. Y si todavía no lo hiciste, seguimos acá para cuando sea el momento.

Feliz Día del Turismo… y gracias por estar ahí.

Dino R

PD: Ah, un dato que no conté arriba — mi esposa, a la que estaba cubriendo aquella vez, es la razón por la que hoy hago esto. Aplausos para ella por favor. 🙌